sábado, 27 de octubre de 2012

En mi propia prisión



Observaba infatigable el televisor
lance una risa cinica
 comiendo mis uñas
sintiéndome inhumano

Atrapado
En los sueños desechados 
En los días fastidiosos
En los espejismos de las calles 
En mis ojos 
clavados al piso
sumergidos en la madera.

El tiempo jamas sera eterno
menos para quien lo desperdicia.


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